viernes, 22 de octubre de 2010

CUENTOS COMPLETOS Abraham Valdelomar

Por: Karina Valdez Durán

La Paraca

El narrador de este cuento vivió esto en su infancia. La paraca es un viento amenazador que va de sur a norte por Ica; y es el enemigo de las gentes de mar. Esta historia habla de 3 hermanos: Nicolás (26), Roque (23) Y Delio (20) salen de pesca en época de paraca en el bote llamado Margarita. En una tarde de agosto partieron de San Andrés, sur de Pisco. Había una chica, Rosa, que era muy cercana a Delio, se despidieron cuando él partió, junto con sus hermanos y otros botes. Por la tarde del martes, ya estaban regresando el resto; y se desató una paraca al mediodía del miércoles. A un bote los agarró la paraca; pasaron las horas y aparecieron todos, menos El Margarita. Pasaron 5 días y en el sexto día otros botes salieron en su búsqueda, no los encontraron. Rosa y el resto de los habitantes de San Andrés al saber que no los habían encontrado se pusieron de luto. Nunca más se llego a saber de los 3 hermanos.

El Buque Negro

Éramos Roberto, Rosa, Anfiloquio, Jesús y yo; vivíamos en Pisco. Por la noches nuestro padre salía a conversar, rezabamos, etc; y un día regresó triste, nuestra madre preguntó por Isabel, una vecina y amiga, él le respondió que cada día esta peor. Todo sucedió así: Isabel se casó con Chale, un buen hombre; y en el día del matrimonio ella estaba de lo más feliz, cuando ya se iban a despedir de todos, Chale no estaba, lo buscaban, Isabel le preguntó a un pescador por él y le dijo que había pasado por ahí hace menos de un segundo con forasteros hacia el embarcadero, de ahí no se supo más de él. Eso nos contó nuestro padre. Decidimos salir de paseo e invitamos a Isabel para que se distraiga un poco. Partieron hacia el pepinal, su destino, pasaron por una iglesia abandonada, donde una señora les dijo que penaban y que al amanecer se veía a un cura haciendo misa. Llegaron al pepinal, subieron un poco de donde se veia la choza del chacarero y cuando deciden bajar, Isabel miró hacia el mar y divisó el buque negro y gritó '¡¡EL BUQUE NEGRO!!', todos lo vimos, Isabel bajó alterada y todas la seguimos hacia La Playa, mi padre dijo que iba a haber paraca. Isabel nos apuraba, llegamos a la plazoleta, la gente ya había huido de la paraca; entonces dejamos de ver el mar y el Buque se fue alejando, hasta que desapareció.

El Caballero Carmelo

Divisé a mi hermano mayor Roberto a lo lejos, todos nos alegramos, nos trajo regalos y a mi padre le trajo un gallo: ‘El Carmelo’. Cuando unieron al Carmelo con el resto de los animales, al pavo no le cayó muy bien.
Una tarde llego mi padre con una noticia, aceptó una apuesta para la jugada de gallos de San Andrés el 28 de julio, pero para eso el gallo ya estaba muy viejo para esas cosas. Jugaría contra el Ajíseco, que era más joven, pero con menos experiencia que el Carmelo; nos dio mucha pena, porque podría morir. Un hombre había venido 6 días para entrenarlo y el 28 de julio le llevo la navaja, la espada del soldado. Llegamos a San Andrés, fuimos a la cancha y otros dos gallos peleaban. Luego los anunciaron: ¡El Ajiseco y EL Carmelo!Se armaban las apuestas a favor del Ajiseco. Entraron los dos gallos y primero el Ajiseco casi hace que entierre el pico nuestro Carmelo; el Carmelo se levanta herido, acomete de frente y mata al Ajíseco e inmediatamente después cae sangrando. Luego de la pelea nos lo llevamos a casa, El Carmelo estuvo dos días en cuidados. Jesús, mi hermana, y yo le dábamos maíz y no podía ni comer el pobre. Al segundo día llegamos del colegio y el gallo dio sus últimos movimientos. Echamos a llorar.Todos quedamos apesadumbrados. El Caballero Carmelo,siempre lo recordaremos.


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