domingo, 24 de octubre de 2010

ENTRE EL CIELO Y EL SUELO Lorenzo Helguero

Por: José Rafael Loaiza Baile
Carlos o Carlitos como lo llamaban sus amigos, era un joven periodista de la sección social del periódico El Comercio, tenía el gran sueño de ser un famoso escritor pero debido a su afán por conseguir empleo deja los estudios y continúa trabajando.
Está perdidamente enamorado de Clara, una chica de ojos casi verdes, diseñadora gráfica que empezó a trabajar en el periódico, en la sección de sociales, hasta terminar sus estudios.
En la primera parte Carlos cuenta que viajó a Washington para encontrar trabajo, ya que escuchaba que las cosas eran más fáciles que en Lima. Suponiendo que la situación mejoraría, convence a Clara de viajar con él. Pero cuando viaja y se separan, Clara termina con él sin dar motivos de aquella fatídica decisión.

Relata que en Washington comienza a trabajar como cajero de un supermercado de su primo Foncho (del cual se hablará más tarde). En Washington Carlitos se sentía solo, abandonado, desesperado, destrozado por dentro y con una gran confusión al no encontrar explicación de porqué Clara lo dejó si para él su relación era los más perfecto que podría existir. Se reprocha el no haber conseguido trabajo después de haber sido despedido del periódico. Recuerda todos lo momentos felices que vive con Clara, cada experiencia vivida y cada sensación de amor que siente con ella.

En la segunda parte, Rodrigo, el mejor amigo de Carlos relata descaradamente que después de que él viajara a Washington y terminara con Clara, sale con ella, la besa y tienen encuentros sexuales en Punta Sal. También recrimina en sus pensamientos a Carlitos, como por ejemplo diciéndole que de nada le sirvió estudiar literatura ya que a nada lo llevo, también el haber sido un idiota, según Rodrigo, al no haber aprovechado a Clara mientras la tenia, el haber viajado y estar trabajando como cajero. Por momentos le entra la culpa de haber traicionado a su mejor amigo pero se le va diciéndose a sí mismo que Carlos no tiene porque enterarse de estos hechos y que no hay ningún problema.

En la tercera parte es Clara quien rememora la historia a través de un diario muy pequeño, pero que contenía tres años de su vida. En este diario o como ella lo llamaba “cuandomedalaganario”, escribiría solo cuando le diera la gana o cuando le provocara hacerlo, y que todas las palabras allí escritas iban a ser únicamente para ella, pues no pensaba compartirlo con nadie, ni siquiera con Carlos. Menciona que fue atropellada por una combi, dejándola enyesada en varias partes del cuerpo y que Carlos iba a visitarla a su casa casi todos los días, explicaba que si no fuera por él “su prisión seria mas dura”. Relata que Carlos le leía poemas cuando la visitaba.; cuenta sus primeras experiencias con él, muy bonitas para ella, dándose cuenta que en verdad era un chico muy especial. Los dos comienzan a escuchar música criolla. Se mudan a un departamento en Barranco y es ahí donde acontecen los momentos más felices de su relación. Sin embargo llega un momento en el diario en el que Clara dice sentir que Carlos la asfixia, que se quiere meter por todos lo poros de su cuerpo, comienza a notar pequeños detalles que antes no los percibía. Poco a poco comienza a referirse al amor muy distinto a como lo hacia antes, decía que el amor era como una bengala que brilla un instante y después se apaga. Cuenta que Carlos desde que lo sacaron del periódico no hacía nada por conseguir trabajo mientras que ella trabajaba de lunes a sábado. Se sentía cada vez mas decidida a terminar con él, y lo concreta después de que el viajara a Washington. Dice sentirse sola al no tener a alguien con quien estar, comienza a ir donde un psicólogo pero este se enamora de ella y decide dejar de ir. Poco después de eso narra su encuentro con Rodrigo, cuando la besa y cuando la lleva a la playa, para que después, cuando regresaran a Lima, Rodrigo le dijera que era mejor terminar con lo suyo mientras que ella le decía que nunca hubo nada y que no había nada que terminar.
En la cuarta parte el primo de Carlos, Foncho, un homosexual que había logrado salir adelante en Washington le cuenta en su monólogo sus problemas vividos en la infancia. Foncho era a la vista de cualquier persona y para la de todos sus amigos un chico normal, con los gustos sexuales de un varón común y corriente, pero dentro de él sentía un poco de incomodidad consigo mismo. Tenía problemas con el gusto por las chicas, pero trataba de disimularlo lo mejor que podía. Cuenta como a un chico que entro a su colegio lo maltrataban, lo insultaban y discriminaban todo el tiempo, simplemente por el hecho de ser un poco afeminado. Después describe algunos encuentros eróticos con los chicos de su colegio, con un profesor de su academia, con un vecino en Washington que era español. Detalla un poco más como era su vida ahora y la libertad con la que podía vivir. Al final convence a Carlos de ir a la playa para relajarse y olvidar todo ese asunto con Clara. Le da ánimos y le dice que pronto encontrará a la mujer indicada, quien lo hará vivir nuevamente, lo hará reír de nuevo y volver a ser el Carlitos de antes.

En la quinta y última parte, la historia se desconecta del presente y retrocede al pasado. Es un monólogo de Carlos, cuando tenía veinte años, y sin haber conocido a Clara. Un poco picado comienza a hablar con sus amigos del “Club del Gusano”. Ellos se reunían y tomaban, para luego grabar las confesiones que hacían en estado de ebriedad y escucharlo al día siguiente. Confiesa sentir un paradójico amor por la Maga, un personaje de la obra Rayuela, del escritor Julio Cortázar. Decía que encontraría al amor de su vida y sería igual al personaje de aquella historia, por ello cada vez que se refería a la chica de sus sueños lo hacia nombrándola “la Maga“. Además cuenta que cuando era niño tenía un amigo imaginario que se llama Celeste Cielo con quien compartía sus pequeños e inocentes poemas. Termina hablando casi premonitoriamente ya que cuando encuentre a la Maga se mudaría con ella a Barranco, a un departamento con paredes blancas y piso de madera. “Y lo abrazará, no se pintará las uñas, leerá poesía y cantará con él, no lo dejará nunca, pintará sus palabras y su nombre será claro, tenue, transparente”.
Pdt: Libro ganador del XI premio de Novela corta Julio Ramón Ribeyro del Banco Central de Reserva del Perú. Recomendado por el profesor Jorge Eslava :D

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