domingo, 28 de agosto de 2011

EL CANALLA SENTIMENTAL - Jaime Bayly

Por: Lucía Merino

La historia comienza en Miami, en el mes de febrero con un frío inusual para la ciudad, y es allí donde Jaime Bayly, hombre de cuarenta años de edad, vive solo, ya que tiene un programa de televisión. Le apasiona escribir, gusta del ocio y de la tranquilidad. Sofía, su ex pareja, vive en la ciudad de Lima, con sus dos hijas, Camila y Lola; su novio en cambio, llamado Martín, reside en Buenos Aires, Argentina. Es por eso que Jaime, viaje asiduamente a estas tres ciudades para ocuparse de cada una de sus responsabilidades. No tiene buena relación con su ex suegra, ya que tienen buenas razones para no congeniar. Y es que un día, al querer hacerle pasar un mal momento a Jaime, se encontré de casualidad la contraseña de su correo electrónico, y no encontró mejor manera de dejarlo mal, reenviando todos sus correos amoroso a Sofía, que se encontraba en Berlín. No contenta con esto, también se los envía a las amigas de Jaime con quienes había tenido un amorío, escribiéndoles un correo diciendo: No me gustas porque soy maricón y tengo marido argentino. Luego lee otros correos de editores o agentes literarios o ejecutivos de televisión que le sugieren hacer tal o cual programa, y se enfada al comprobar que todavía Jaime trabaja, y en venganza envía a esas personas. Finalmente, Jaime al enterarse de lo sucedido, les escribe a Lucía, Gabriela, Claudia y Ana, pidiéndoles disculpas, explicándoles el espionaje del que había sido víctima y rogándoles que le escriban unas líneas a su ex suegra, diciéndole que es un amante memorable. Sin embargo, eso no es todo, Jaime ha mentido tanto que ya no sabe distinguir su verdad, en el caso de que ésta exista, y es que una noche, al salir de su programa, un amigo lo invita a la casa de un cantante famoso a comer asado, sin saber que al llegar se encontraría con un perrito muy coqueto, de color blanco, como esos que llevan ahora las chicas famosas en el bolso, y sin pensar en las consecuencias hizo le que parece natural, o sea, echarle un buen pedazo de chorizo y chuleta que el perrito traga con algo de dificultad pero sin demora. Poco después llegan las amigas y acarician al perrito, pero él parece aturdido, y les pregunta a las chicas cómo se llama el perrito y le dicen que es perrita, que se llama Paquita, y les pregunta qué come Paquita, y le dicen que Paquita sólo come bolitas de alimento balanceado, porque los perros finos sólo comen alimento balanceado. Como los errores se pagan, Paquita sufre entonces los estragos de la panzada que se ha metido. Como toda respuesta, vomita pedazos del tremendo chorizo que se había comido. Paquita rompe el silencio con sus vómitos y convulsiones, y él dice que se le cayó un chorizo al suelo y que Paquita se abalanzó sobre él, y entonces las chicas lo miran como si fuera una bestia, un ignorante.

Y entonces se la llevan cargada, a la sala de urgencias del Mount Sinai a que le salven la vida. Aterrado de que aparezca el cantante sepa que mató a su Paquita que sólo comía bolitas, se alejo por el sendero arbolado sabiendo que se va para no volver nunca más en el caso del fallecimiento. Finalmente, Martín, se había ido a vivir con su madre, no quería verlo nunca más, por un mal entendido. Y es allí que se considera una buena persona cuando no escribe y una mala persona cuando escribe. Un ser caprichoso que se ríe de sí mismo y que no está dispuesto a callarse por vergüenza.

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