miércoles, 28 de septiembre de 2011

LA AGONÍA DE RASU - ÑITI - José María Arguedas

Por: Daniela Cabrera

La historia comienza explicando que el bailarin estaba sobre una cama en una habitacion que solo tenia una ventana por donde entraba el sol, esta hacia sombra, la habitacion era ancha para ser la vivienda de un indio. Rasu-Ñiti (que era el personaje principal) dijo ¡Estoy listo! el corazon esta listo, se levantó y llego hasta la petaca de cuero en que guardaba su traje de dansak (bailarin) y sus tijeras de acero, se puso el guante en la mano derecha y empezó a tocar las tijeras, al sonar las tijeras su mujer y sus dos hijas se dieron cuenta y corrieron a la puerta de la habitacion, Rasu-Ñiti se estaba poniendo la chaqueta orneada de espejos, la esposa le pregunto si se despedia y el le dijo que el corazon avisa, llamen al Lurucha y a don Pascual y las dos hijas corrieron. Rasu-Ñiti le dijo a su mujer que Wamani (el Dios montaña que se presenta en figura de condor) le estaba hablando, que le hablo directo al pecho pero que ella no podia oir, despues le dijo que estaba entrando que ahi estaba y el pregunto si estaba viendo al Wamani sobre su cabeza y ella le dijo que estaba tranquilo y que era de color gris y tenia una mancha blanca en la espalda que estaba ardiendo.La mujer fue al corredor y fue bajando los racimos de maiz porque el esposo le dijo, luego se oia que el tumulto se acercaba a la casa del bailarin y despues llegaron las dos muchachas. Luego empezo a tocar las tijeras pero la mujer dijo que las tijeras no eran manejadas por los dedos de su padre sino que el Wamani se comunicaba con el y las hacia chocar al igual que lo hacia bailar, luego llegan Lurucha que tocaba el arpa y don Pascual que tocaba el violin ellos acompañaban con musica el baile de Rasu-Ñiti, este bailo y la musica fue variando dependiendo de la situacion, despues llego Atok sayku que era el discipulo de Rasu-Ñiti y al final cuando este cae en el piso Atok sayku se acerco al cadaver, se elevó danzando, tocó las tijeras que brillaban, todos lo miraban y dijo: ¡El Wamani aqui! ¡En mi cabeza! ¡En mi pecho, aleteando! era el nuevo dansak.

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