sábado, 1 de octubre de 2011

WARMA KUYAY - José María Arguedas

Por: Leslye Llamas Briceño

El niño Ernesto vivía en la hacienda de su tío Don Froylán en la quebrada de Viseca. Kutu, era un indio que estaba enamorado de la chola Justina. Una noche, ella cantaba en medio de todos los indios cuando apareció Don Froylán todos se retiraron menos Kutu, quien llamó al niño Ernesto para ir a dormir. Kutu estaba triste y molesto, le dijo al niño que Don Froylán había abusado de Justina cuando fue a bañarse con los niños. El niño Ernesto le sugirió que lo mate con su honda desde lejos, Kutu le dijo que no podía porque el patrón tenía nueve hijos y que cuando Ernesto sea abogado ahí recién lo va a fregar. El indio se vengaba del patrón maltratando a los becerros de Don Froylán, las crías se retorcían de dolor y lloraban, el niño al ver esto le dio mucha pena y lloró, se fue al corral, cogió a la becerrita Zarinocha, la abrazó, le pidió perdón  y le dijo que la quería mucho. El niño no permitió que Kutu vuelva a hacerles daño a los becerros y le dijo que se vaya de Viseca. Kutu se fue a otro pueblo y el niño Ernesto se quedó con Don Froylán, cerca de la ingrata de Justina. El niño era feliz y alegre en la quebrada, hasta que un día lo sacaron de su querencia para llevarlo a un bullicio, donde no comprenden a la gente y vive amargado en los llanos fríos a orillas del mar sobre arenales.

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